jueves, 8 de febrero de 2018

Capitulo 2: Hellgan y Thomas

A los 12 años me quedé huérfana, toda mi familia fue asesinada siendo yo la única Evergarden con vida, ¿la única? No, mi tío el desterrado Hellgan apareció para acogerme. Las leyes de Phaion eran claras, al ser yo aún menor de edad y él ser familiar, quedaba a su cargo, aunque fuera un loco maníaco.
Hellgan Evergarden, el hermano mayor de mi padre. Desde muy pequeños mi padre y mi tío estuvieron muy unidos, no se llevaban muchos años y pasaban mucho tiempo juntos. En la adolescencia el don despertó en ellos y ahí empezaron las diferencias. El don de mi tío era mucho más poderoso que el de mi padre, cosa que a mi tío le encantaba ya que recibía elogios y atención. A mi padre no le preocupaba en absoluto, pero tuvo que pasar mucho más tiempo estudiando y mejorando el uso de su don. A su vez la familia se involucró más en mi padre, que era el que más ayuda necesitaba y eso no le hizo ninguna gracia a mi tío.
Además, ser un chico con tanto poder, ya sea mágico o económico, tan joven no es nada fácil. Empezó a buscar la atención que no recibía en casa, fuera. No tardó mucho en recibir la atención que buscaba, todos los jóvenes y no tan jóvenes de Phaion querían ser su “amigo”. Poco a poco fue conociendo a más gente y su futuro iba cada vez peor encaminado. La gente con la que había hecho confianza sabía el valor de tener a alguien como mi tío de su parte y estaban dispuestos a mantener esa relación como fuera.
Los más listos empezaron a invitar a mi tío a fiestas, alcohol, mujeres y sobre todo drogas, era simple, si se enganchaba era más que evidente que volvería a por más. Efectivamente, así fue, mi tío cayó en esa sombría telaraña que cada vez le atrapaba más y la gente empezó a aprovecharse de eso.
Las discusiones y las peleas no tardaron en llegar a casa. Mi tío ya no respetaba los deberes que tenía como miembro de la familia, pasaba mucho tiempo fuera de casa y no hacía caso a la familia. Su actitud no era propia de un Evergarden, a la familia no le gustaba el cambio de actitud que estaba teniendo. Nadie de la familia sabía nada sobre las adicciones de mi tío, pensaban que era una fase rebelde, incluso mi padre intento hablar con mi tío y ver que le pasaba, pero todos esos años de infancia y diversión juntos parecían haber desaparecido para mi tío, el cariño que tenía mi tío a mi padre se transformó en odio.
Mi padre por su parte seguía con rectitud el camino de la familia, mejoraba poco a poco su uso del don y a la vez ayudaba a la familia en todo lo que podía, se estaba convirtiendo en un joven apuesto y honorable. Por las mañanas acompañaba a su madre a hacer los recados, entre otros lugares pasaban por una panadería donde mi padre se encontraba con una preciosa chica llamada Rose, era la hija del panadero y ayudaba a su padre con el negocio. Rápidamente se interesaron el uno en el otro y al cabo de poco tiempo empezaron a quedar.
Pasaron las semanas, mi padre y Rose ya eran una pareja formal, incluso muchas veces Rose cenaba con la familia de mi padre, ella ya era una más de la familia. Mi padre era feliz, tenía una novia maravillosa y le iba bien en la vida, mi tío al contrario era puro odio, no entendía porque alguien como su hermano Thomas era tan afortunado en la vida y él, que tenía un poder mayor, era tan desafortunado. La familia intentaba calmar a Hellgan, pero él seguía increpando que todos querían más a su hermano Thomas. Cada noche mi tío desaparecía de la casa hasta la mañana siguiente, a veces incluso desaparecía varios días, nadie en la familia sabía lo que hacía, aunque noches en prostíbulos, bares de mala muerte y peleas eran rumores recurrentes que se escuchaban sobre él.
La familia ya se estaba cansando de la actitud de Hellgan y cuando pensaban que ya no podía empeorar la situación, lo hizo. Era una noche despejada de luna llena, mi padre y mi madre, Rose, habían tenido una cena tranquila y agradable en casa mientras mi tío estaba en una de esas noches, desaparecido. Se estaba haciendo tarde y al día siguiente mi madre tenía que trabajar, normalmente mi padre la acompañaba, pero aquel día la abuela estaba enferma y mi madre le dijo que se quedara cuidándola, además con la luna llena la noche no era tan oscura.
Así mi madre se aventuró a regresar a casa, era tarde y no quería perder mucho tiempo en el viaje así que decidió tomar un atajo que pasaba por los barrios bajos. Mi madre estaba nerviosa porque sabía que los barrios bajos no eran el lugar ideal para pasear de noche. Se apresuró todo lo que pudo, pero al girar una esquina se topó con tres hombres de dudoso aspecto. Mi madre se paró en seco y los tres hombres la miraron con una sonrisa aterradora, nada bueno podía pasar. Ella empezó a temblar del miedo, intentó darse la vuelta e huir de aquel lugar, pero por desgracia antes de que pudiese dar la vuelta uno de los hombres la agarró del brazo y otro le arrancó el colgante de brillantes que llevaba del cuello. El tercero empezó a hablar:
- Vaya ¿A quién tenemos aquí?
- Por favor no me hagan daño, os daré mis joyas si es lo que queréis. - Respondió mi madre.
- Claro, porque a ti te sobran joyas y oro ¿Verdad puta zorra?
- No, no es eso…
- Callate! – interrumpió uno de los hombres. - ¿Te crees mejor que nosotros por follarte al puto hijo de los Evergarden? No, no, me equivoco, en realidad eres muy lista, si no ¿cómo llegaría la hija del puto panadero hasta la familia Evergarden? Si, eres muy lista. Le enseñaste el coño al hijo de los Evergarden y ahora eres asquerosamente rica. Hija de puta.
Por favor, solo quiero irme a casa.
- Oh claro, a ver a tu padre. Estará contento ¿No? Ya tiene la vida resuelta, ahora su hija es parte de la familia más rica del pueblo. Hay que ser muy puta. Pues ¿sabes qué? A lo mejor te enseñamos algo que ese puto niño rico no sabe. Siéntete afortunada pequeña zorra porque hoy sabrás como follan los hombres de verdad.
Antes de que mi madre pudiese pedir ayuda, uno de los hombres le tapó la boca. Mi madre intentaba gritar todo lo que podía, pero era en vano. Otro de los hombres agarró y rompió parte del vestido. Las lágrimas inundaban los ojos de mi madre, intentaba librarse con todas las fuerzas que tenía, pero no podía hacer nada contra tres hombres, en ese momento quería morir. Uno de los hombres se desabrochó el cinturón, la sonrisa de su rostro dejaba claro sus intenciones. Mientras dos de los hombres sujetaban a mi madre el tercero se bajó los pantalones, mi madre se temía lo peor, aquel hombre iba a penetrarla y no podía hacer nada.
En un suspiro de desesperación una sombra cruzó la calle y los tres hombres salieron volando. Mi madre cayó al suelo sin fuerzas, cuando levantó la cabeza para ver quién era, vio que era su querido Thomas, mi padre. Los tres hombres se levantaron con ganas de pelear, eran tres contra uno y tenían ganas de machacar a mi padre. Los tres se abalanzaron con toda la fuerza que tenían, pero mi padre no les dio tiempo para nada más. Con un hechizo le corto el cuello a uno, lo dividió en dos a otro y al tercero lo hizo prácticamente picadillo.
Mi madre estaba aterrada viendo tal mar de sangre, pero por lo menos estaba a salvo. Se levantó como pudo y corrió entre llantos hacia mi padre. Le abrazó con alivio mientras mi padre ni se inmutaba, estaba con cara de seriedad.
- Thomas, tenía mucho miedo. – Dijo mi madre entre llantos.
- Ya todo ha pasado. – Dijo mi padre. – El valiente Thomas a resuelto el conflicto. – Añadió con tono burlesco.
- ¿Que? – Se sorprendió mi madre.
- ¿Por qué? Rose ¿Por qué todo el mundo ama a Thomas?
- ¿Qué te pasa Thomas? – Preguntó mi madre.
En ese momento mi padre agarró del cuello a mi madre y la puso contra la pared.
- Me haces daño Thomas. – Dijo mi madre mientras intentaba respirar con dificultad.
¿Por qué todos amáis a Thomas? Te he salvado yo Rose.
El cuerpo de Thomas empezó a desvanecer y deformarse hasta que por fin tomó la forma del cuerpo de mi tío.
- Esperabas que fuera Thomas, pero era yo, Hellgan. – Dijo mi tío. – Pero claro, ¿quién iba a salvar a una joven en apuros? Por supuesto, el magnífico Thomas. Siempre es Thomas. ¡Dime Rose, dime! ¿Qué tiene Thomas que no tenga yo? Yo soy el más poderoso de los dos y aun así nadie me respeta.
- Hel… Hellgan… eso no es verdad… tu hermano te quiere… y te respeta. – Dijo mi madre con dificultad.
- Mi hermano, mi hermano, mi hermano… siempre es mi hermano. Pero sabes una cosa Rose, mi hermano no es tan maravilloso como crees. ¿O acaso piensas que él te podría haber salvado? No, Rose, no. – Mi madre miraba a Hellgan con desesperación e impotencia en aquella situación. – Oh, Rose, no me mires así ¿No me crees o qué? Vaya, vaya, pues solo hay una forma de saberlo. Grita todo lo que puedas Rose, veamos si el valiente Thomas acude en tu auxilio.
- No, Hellgan… por favor…
Mi tío soltó a mi madre y la envió al suelo de una bofetada.
- Estos hombres han dejado un trabajo sin terminar, vaya. Sería una pena que un trabajo como ese se quedara a medias.
Lo que vino a continuación no fue agradable para nadie. Mi tío violó y maltrató a mi madre hasta que se aburrió. Ella gritó y lloró a más no poder, pero nadie acudió a su ayuda, en esos barrios bajos las violaciones y los gritos son tan comunes como el ulular de los búhos por las noches.
A la mañana siguiente alguien llamo a los médicos al ver a mi madre tirada en el suelo sin moverse, estaba inconsciente. Pasaron los días y poco a poco mi madre se iba recuperando hasta que un día recuperó la consciencia. Se encontraba en shock, pero pudo contarle a mi padre lo que pasó. Toda la familia se quedó perpleja al saber que el autor de semejante atrocidad fue mi tío Hellgan. Poco tardó mi padre en salir en busca de su hermano, lo que hizo era imperdonable. Cruzó todos los barrios bajos gritando el nombre de Hellgan hasta que finalmente lo encontró.
- ¡Hellgan!
- Vaya, si es el maravilloso Thomas.
- ¿Cómo le pudiste hacer algo así a Rose?
- ¿Que? ¿Acaso quieres detalles de aquella noche o qué? – Comentó Hellgan con tono burlesco.
- Te has pasado hermano, lo que has hecho es imperdonable. Me las pagaras.
- Jajajaja ¿Eso es una amenaza?
- Nunca he querido pelear contra ti Hellgan, pero es lo que te has buscado.
Así mi padre empezó a pelear con mi tío, pero la pelea no podía ser más desequilibrada. El ilusionismo no es el mejor tipo de magia para un combate directo, además mi tío era mucho más poderoso y parecía que en sus escapadas nocturnas tuvo tiempo para aprender magia oscura. La paliza que estaba recibiendo mi padre era brutal. Por suerte toda la familia apareció para frenar a Hellgan. La decisión fue unánime, Hellgan no era digno de pertenecer a la familia Evergarden por lo que sería desterrado.
Esa fue la última vez que los Evergarden supieron algo de Hellgan, por lo menos hasta el día que me quedé huérfana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario